RUTINA DE PIEL PARA LA NOCHE

Como sabrás (y como expresamos anteriormente), solo una rutina de día no es suficiente para cuidar de la piel de tu rostro. Por eso te traemos también una rutina de noche, para que puedas complementar el cuidado de tu piel y logres el balance ideal.

 

Y, para que puedas comenzar con ambas rutinas hoy mismo (si es que ya no tienes rutinas predispuestas por un dermatólogo con productos específicos), vamos a hacerlo de una forma rápida y sencilla: aquí, nuestra rutina básica nocturna de sólo 5 pasos, a prueba de olvidadizos.

1.- Desmaquillarte

Si usas maquillaje durante el día, lo ideal es sacarlo por la noche para que la piel pueda respirar. Es importante que lo quites por muchas razones, y olvidarlo no es una opción.

 

El maquillaje actúa como un protector de la piel durante el día: forma una capa fina sobre la piel que ataja el smog, bacterias, gérmenes y suciedad del medio ambiente que – de otra forma- tendría contacto con la piel. Si te duermes con eso, toda esa suciedad va a parar a tu almohada, entrando en tu piel y en tu cabello una y otra vez.

 

Conclusión: cabello sucio y piel absorbiendo suciedad que puede terminar en erupciones y barritos.

 

Es por eso que es importante que utilices un buen desmaquillante bifásico para los ojos y el labial (si es mate, larga duración o intransferible). No te preocupes si tienes piel grasa, el aceite del bifásico no quedará allí.

 

2.- Limpieza

El segundo paso es la limpieza de la piel. Una leche desmaquillante o un jabón de limpieza harán el trabajo.

 

Debes colocarlo en círculos de forma gentil (siempre se gentil en el rostro). 

 

Si se trata de un jabón puedes aplicarlos con la yema de los dedos, ya que el sulfato que contienen no permitirá que ningún germen o bacteria que se halle en las manos pase a tu cara. Los sulfatos arrasan con todo. 

 

Si se trata de una leche de limpieza sin sulfatos, te proponemos aplicarla también en círculos pero con un algodón. Ya que no tiene sulfatos, este movimiento mecánico y la textura del algodón ayudarán a barrer con todas las impurezas.

 

3.- Agua

Este paso te lo conoces: sólo retira los restos de la leche o jabón.

 

Enjuaga bien con abundante agua, e intenta que siempre esté fría. El agua caliente o tibia puede irritar tu piel cuando estás utilizando sulfatos o químicos fuertes para barrer las impurezas. Además, piensa que el agua caliente abre tus poros, y que allí estas trasladando gérmenes y bacterias que pueden meterse y causar estragos.

 

Así que ya sabes, mucha agua fría para sacar los restos de producto. No lo seques con toalla, sino al natural. 

 

Recuerda que la toalla – por el tipo de tela que la forma – puede almacenar suciedad del ambiente y ácaros u otros gérmenes. No quieres todo eso de nuevo en tu rostro si acabas de limpiarlo, ¿cierto?

 

EXTRA TIP

Ya chequeaste la rutina de día para complementar?

4.- Tópico o tónico

Este es el momento de aplicar tus tratamientos si es que los utilizas: contorno de ojos, blanqueadores, tópicos, ácido salicílico, vitamina C.

Lo que necesites funcionara mejor con la piel limpia y sin ningún tipo de residuos.

Aplícalo como se te haya indicado por el médico o las instrucciones de uso, y déjalo absorber completamente antes de continuar con el siguiente paso. Trata de no tocar tu piel en el proceso, y no utilices tus manos para nada más mientras esperas que la piel absorba tus productos.

Si no usas ningún tópico puedes utilizar tónico si a tu tipo de piel le va bien. Cuidado con elegir uno al azar pues puede hacer desastres y secar demasiado tu piel o bien engrasarla y provocar acné. Si no estás segura de usar algo químico, siempre puedes recurrir al Té Verde.

Prepáralo bien cargado y úsalo bien frío: descongestiona la piel, es un fuerte antioxidante y barre impurezas, además de ser secativo para el acné pero sin agredir la piel seca.

5.- Crema hidratante

Último paso: una buena crema hidratante (si tienes piel grasa a mixta) o humectante (si tienes piel seca), o ambas (si tienes piel normal).

 

Es importante que elijas la crema adecuada para tu tipo de piel y sus necesidades, pues la absorberá y permanecerá con ella toda la noche. Si no es la indicada, podría causar un desbalance en la autoregulación de tu piel. 

 

 

Así que, allí la tienes: 5 pasos para una rutina fácil y rápida, con la que puedas irte a dormir tranquila, y no te llevará mucho más de 5 minutos. Lista para probarla?

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